Eztakzo
Todo comenzó como una simple excusa para pasar el rato. Tres amigos -Tomate, Gargui y Gungui- se juntaban los viernes en el garaje de Tomate, sin ninguna otra pretensión que soltar unos acordes, fumar un par de porrillos y disfrutar de ese pequeño refugio que representa la música para quienes tie nen mucho que contar y poco que perder. Eran momentos caóticos, llenos de errores, risas y cervezas, donde lo importante no era sonar bien, sino sentirse bien.
Por esas casualidades que solo la música puede propiciar, conocieron a Rana y Tonino. La conexión fue instantánea, como si llevasen años tocando juntos. Ensayaron un par de veces en el cortijo de Rana, un lugar con historia conocido como La Torre de Mingandrés, que además fue escenario de un capítulo mítico de Curro Jiménez, titulado «La Navaja de Zacarías». La energía del sitio, cargado de pasado y de campo andaluz, parecía bendecir esos primeros ensayos. Allí fue donde empezaron a cuajarcomo grupo, a encontrarse a través del ruido y de
las ganas.
A la semana siguiente, decidieron formalizar la cosa pidiendo el local de Puerto Lope para ensayar con más frecuencia. A pesar del desastre musical que eran al principio, la energía que desprendían era tan sana, tan genuina, que incluso el alcalde del pueblo les propuso tocar en el Gollizno Rock, un festival de la zona. No tenían batería real: las bases las hacía Gargui con software y un poco de intuición rítmica.
Entonces apareció Jokin, un navarro curtido en la banda Asto Pituak, que vino a echar una mano y acabó pidiendo quedarse. No pasó ni un ensayo para que dijera: «Yo quiero ser de EztaKzo». Y así, con una formación insólita pero llena de alma, nació la banda. Los Inicios Individuales Jorge (Gungui) tuvo que dejar de trabajar por una enfermedad. La música se convirtió en su terapia, su refugio. Además de tocar la guitarra, también compone muchas de las canciones de EztaKzo, aportando ideas y estructuras desde casa. Aprendió a tocar solo en casa durante más de 10 años. Cuando se juntó con los demás, fue como si todos esos años de soledad hubieran estado esperando este momento. Gargui, con algo más de teoría musical, se convirtió en el alma organizativa y conceptual del grupo. No solo cantaba, sino que componía, editaba bases, y transmitía pasión por la música sin complejos.
Tomate, con su voz rasgada y potente, se fue moldeando como uno de los frontman del grupo. Al principio sin saber muy bien qué hacía ahí, pero acabó convirtiéndose en el corazón escénico de EztaKzo.
Rana, el guitarrista más casual del mundo, tenía una guitarra que cogía dos veces al año. Pero cuando se unió al grupo, comenzó a tocar con una naturalidad que nadie esperaba. Descubrió en EztaKzo una nueva parte de sí mismo.
Tonino, en plena rehabilitación en Proyecto Hombre, recibió la recomendación de
encontrar un hobby. Compró un bajo sin saber que tres meses después, ese instrumento le abriría las puertas de una nueva vida, una nueva familia y una pasión inquebrantable.
Jokin, el navarro, aportó no solo experiencia, sino un espíritu punk combativo, comprometido y explosivo. Su llegada cerró el círculo y dio sentido a todo.
EztaKzo no es una banda común. Lo suyo es el Agro Punk Rock, una mezcla rabiosa de punk directo, riffs crudos, letras honestas y ritmos que invitan tanto a saltar como a reflexionar. Su propuesta escénica está cargada de humor, crítica social, improvisación y una complicidad con el público que se palpa en el aire.
Cada concierto es una experiencia. Su show no está diseñado, está vivo. Improvisan, se ríen de ellos mismos, cuentan historias, se bajan del escenario para abrazar al público. Porque EztaKzo no está para parecer guay. Está para ser de verdad.
EztaKzo no solo es una banda: es un ejemplo de hermandad, superación personal, y sobre todo, de humildad. Nadie en esta banda busca fama ni dinero.
Buscan vivir intensamente cada nota. Son obreros de la música, aprendices eternos y defensores del «hazlo tú mismo» con alma punk.
Pese a su corta vida como banda (formados oficialmente en 2024), EztaKzo ya ha
pateado escenarios de media España. Su presencia en festivales ha sido constante, y no pasan desapercibidos. Han tocado en:
Festivales:
. Gollizno Rock
. Fanega Rock
. Oveja Negra Fest
. Zebadero 5.0 (Murcia)
Pueblos y plazas:
. Moclín
. Olivares
. Tozar
. Pinos Puente
. Cozvijar
. Montefrío
. Churriana de la Vega
Salas y garitos:
. Track’s Club
. Zenith
. Oveja Negra
. Otros locales de Granada, Murcia, Almería y Jaén
Y han compartido escenario con bandas de renombre como:
Ostia Puta, Manteka pa la Tostá, Mente Fría, Mala Rabia, DNadie, Los Pipirrana,
Txulapos Muertos, The Guarriors, Korriban, El Callejón del Duende, entre muchas otras.
EZTAKZO SOMOS:
Jorge (Gungui) a la guitarra.
Juan (Rana) a la otra guitarra.
Antonio (Tonino) al bajo.
Jókin a la batería.
Antonio (Gargui) a la voz.
Óscar Peralta (Tomate) a la voz.